La adquisición del habla en el niño es trascendental para sus
relaciones con los demás y para un sano desarrollo socio - emocional ya que le
brinda independencia, seguridad, autonomía y la oportunidad de desarrollar aún
más sus habilidades cognoscitivas.
Los padres debemos estar atentos a propiciar experiencias
enriquecedoras y brindar un entorno interesante para formar unos cimientos
sólidos y duraderos de autoexpresión. A su vez, conocer qué es lo esperado a la
edad de nuestro niño (a) en el desarrollo del habla y el lenguaje para poder
brindarle el apoyo necesario y así evitar posibles dificultades a nivel
emocional y de aprendizaje.
Así tendremos en cuenta que:
·
La comprensión de palabras
comienza antes de los 10 a 18 meses, tiempo en que la mayoría de los niños
comienzan a hablar, a entender el ritmo y los patrones del lenguaje.
·
Entre los 12 y 15 meses,
balbucean una amplia gama de sonidos y, al menos, una o más palabras (Excepto
“mamá”, papá”). Primero aprenden sustantivos sencillos (“bebé”). Son capaces de
comprender y seguir instrucciones sencillas (“Por favor dame….”; “alcánzame
el….”).
·
A los 18 meses deben contar con
un vocabulario aproximado de 20 palabras y 50 o más parciales al llegar a los 2
años. A esta edad deben estar aprendiendo a combinar dos palabras como “papá
grande”, “bebé llora”.
·
A los 2 años deben ser capaces
de seguir órdenes que incluyan dos pasos (“por favor trae el lápiz y siéntate
en la silla”).
·
Entre los 2 y 3 años surge la
“explosión” del habla. El vocabulario aumenta y combina de forma rutinaria,
tres o más palabras para formar oraciones. También se incrementa la
comprensión. A los 3 años comienza a comprender el significado de “Ponlo debajo
de la mesa” y también comienza a identificar los colores y comprender conceptos
descriptivos (grande – pequeño).
A veces es difícil reconocer o aceptar que nuestro hijo (a) tiene
dificultades a este nivel y por diversas causas, basadas en experiencias
personales (“yo demore en hablar”) o familiares o del entorno inmediato, de
manera que vamos justificando o postergando la visita a los profesionales
relacionados al área, restando una valiosa oportunidad de desarrollo y creando,
posiblemente, las bases para futuras dificultades.
Un retraso en el desarrollo del habla y del lenguaje se pueden deber
a múltiples causas, entre ellas:
·
Problemas de motricidad en la
boca. El niño tienen dificultad para usar la lengua, los labios y la mandíbula
para emitir sonidos.
·
Retraso en el desarrollo.
·
Problemas auditivos, siendo necesario
realizar una audiometría.
Como padres brindemos oportunidades de desarrollo para el lenguaje:
·
Leamos a nuestros hijos con
ilustraciones adecuadas para su edad.
·
Aproveche situaciones
cotidianas: nombre los alimentos, explíquele lo que hace mientras realiza
alguna actividad.
·
Aumente lo que los niños dicen.
Por ejemplo: “Perro grande” por “perro grande, peludo y negro”.
·
Comuníquese mucho con él.
·
Describa en su momento las
acciones de su hijo. “estás jugando, con tu carito rojo…”
·
Describa y dé nombres. Por
ejemplo: déles a probar sabores diferentes y que describan la diferencia entre
ambos.
·
Use objetos reales para enseñar
nuevas palabras y déjelos tocar cuando los nombre.
·
Dramatice cuentos, situaciones
y significado de palabras sin utilizar palabras.
·
Invente canciones, rimas y
cántelos con frecuencia.
Si usted o el pediatra sospechan que su hijo tiene dificultades a
este nivel, la mejor manera de ayudar consiste en reconocer el problema en
forma temprana. Con la terapia adecuada en el momento oportuno, su niño (a) se
podrá comunicar y desarrolla mejor. Déle la oportunidad de seguir creciendo y
desarrollando sus potencialidades.
Shirley
Garrido Arévalo
Psicóloga
– Psicoterapeuta
C.Ps.P.
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